Una dulce sensación cautivó su joven, frágil corazón de mujer. Se dejó abrazar entre besos y silencio conoció el amor en su piel. Era tan hermoso caminar hacia ningún lugar confundiendo sueño y realidad, todo era verdad, no había nada por lo que rezar, si acaso una oración suplicando la continuidad de aquella sensación. Es tan triste recordar que cada historia tiene su final. Como sol de amanecer hay que nacer partiendo del ayer. Poco a poco se quebróla dulzura de ese amor, algún día perdió su poder y el final llegó, entre lágrimas, el tiempo todo lo acabó por romper. Se hizo tan preciso caminar hacia ningún lugar distinguiendo sueño y realidad, ¿cuál es la verdad?. Aún quedaba tanto que pedir en cada oración suplicando volver a sentir la dulce sensación.
Es tan triste recordar que cada historia tiene su final. Como el sol de amanecer hay que nacer partiendo del ayer. Lejos en el horizonte donde nada se perdió dibujamos las palabras de amor, con la voz, de amor, de adiós.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
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